Alberto Garcia-Alix
Arte en primera persona



“De donde no se vuelve” es un recorrido dramático con un guión poético por la vida-obra de Alberto Garcia-Alix (León, 1956). En esta oportunidad el fotógrafo multipremiado (Premio Nacional de Fotografía, Premio Bartolomé Ros de PhotoEspaña, Premio de la Comunidad de Madrid, etc.) nos lleva por la España que no queremos ver, por las escenas que nos hacen voltear el rostro en un gesto de creer que eso no existe. Pero existe y existió. Y, si bien por la calle podemos girar la vista y, haciendo que no vemos, mirar por el rabillo dei ojo con miedo, en este magistral montaje el voyeur que todos llevamos dentro no puede mas que imantarse a las imágenes y encontrar en ellas trozos de su historia, pero siempre protegidos por el cristal, el que García-Alix atravesó para traernos las instantáneas. Nos abre las grutas de la memoria y nos enfrenta a los expedientes clasifìcados de nuestra naturaleza en un viaje de 30 años que no adopta una forma de retrospectiva, si no de propuesta auténtica, donde se engarzan la Movida de los ochenta (rostros conocidos y desconocidos) con la China actual de Mao omnipresente, las jeringuillas y los tatuajes con un bebé en brazos, los amigos y compañeros de búsqueda y placer con los cables que surcan los cielos encerrándolo todo bajo la tela de araña metálica (en si misma multisimbólica) las presencias ausentes con las ausencias presentes, el Hades con el cielo, y todo en un perfecto trabajo de maestro orfebre que conoce muy bien la técnica, los materiales y a cada uno de los personajes, él mismo incluido.
Es una exposición testimonio y homenaje, es un tributo a la búsqueda sin miedos. Es una demostración de honestidad. Es un acto de fidelidad y lealtad a si mismo y por ende a la sociedad, es un acto de ética.
Un viaje por la cara obscura de la luna, una iconografía descarnada, por momentos espeluznante, por instantes enternecedora, pero siempre bella, hasta en lo mas hondo de su crudeza. Nunca nos deja solos, nos guía en el itinerario voyeurista como a críos de la mano, nos intercala entre las fotografías de la presencia ausente de sus compañeros de (in)conciencia, sus amigos, sus colegas, sus compinches, sus testigos, el descanso para los músculos del alma con las otras imágenes, las de las lápidas enormes en forma de edificios grises con los que se encuentra en Pekín o un perro ladrando.
Pocas veces en estos últimos tiempos de tanto intermediario entre artista y objeto de arte (vínculo básico, esencial y original), hemos podido asistir a una exposición en primera persona. Cuando digo en primera persona me refiero a un artista que nos cuenta él mismo lo que hace, quién es, lo que siente, cómo lo expresa, sus porqués y su camino.
G-A crea en primera persona, ordena sus imágenes, su guión, su vida, su historia, sigue el patrón que da una vida sin domesticar, de libertad con el precio pagado, precio altísimo. Lo manifiesta desde el título y en cada una de las más de 240 fotografías que cuelgan en varias salas del Museo Reina Sofía de Madrid hasta el mes de febrero de 2009. Lo rubrica con una película de treinta años de rodaje editada en 40 minutos y narrada por él mismo en primera persona. García-Alix nos deja claro que el arte no es fama, aplausos o dinero, el arte no es reconocimiento, mediatización o pautas externas, el arte es un animal salvaje y no puede domesticarse, el arte es libertad, aunque por momentos duela, el Arte es un camino de “Donde no se vuelve”.
“De donde no se vuelve” es un proyecto comisariado y presentado por Nicolás Combarro que cuenta con un destacable libro-catálogo, editado por La Fábrica editorial, en el cual encontramos la totalidad de las imágenes y el texto del documental, presentado con escogidas palabras por el director del museo, Manuel Borja-Villel, el fotógrafo Anders Petersen, Jenaro Talens y el propio comisario.
arriba: Eduardo Haro y Lirio, 1980
medio y bajo: sin título


