Cristina García Rodero
Vocación, Invocación, Evocación Maria Linza: la diosa de los ojos de agua


La fe mueve montañas, el trabajo de Cristina García Rodero nos trae las montañas a Madrid, las acerca con toda la fuerza mística que tiene el culto de mayor peso en la sociedad venezolana contemporánea y con la vocación, la profesionalidad y la pasión narrativa documental fotográfica de la que es hoy en día la máxima exponente de este arte en España. Nos compone un Puzzle de la compleja estructura social de ese país que tiene un pie en la selva y el otro en el mar, lo hace con más de cien imágenes en la sala de Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, en el marco de PhotoEspaña O8 y hasta el 31 de agosto.
Cristina García Rodero, fotógrafa multipremiada a nivel nacional e internacional, nacida en Puerto llano, Ciudad Real, nos regala una vez mas la Calidad de las imágenes que hablan por si mismas, como ya lo hiciera con la España Oculta y con Rituales en Haití, esta vez lo hace con Maria Lionza: La Diosa de los ojos de agua, un trabajo de investigación de más de 10 años y numerosos viajes adentrándose en las montañas de la provincia venezolana de Yarucay, junto al río que le da nombre. Retrata el variopinto rompecabezas de una sociedad mestiza y multicultural que se acerca a la montaña de Sorte y al río, a pedir, a agradecer, protegerse o proteger, a través del sincretismo anímista.
Maria Lionza, de referencias históricas y mitológicas variadas, anterior a la conquista española, pero convertida en imagen de culto por el nacionalismo popular a mediados del siglo XX, escucha a todos por igual, lo hace desde los elementos naturales, el aire, la tierra, el fuego y el agua. Convoca a ricos y pobres, blancos y negros, individuos y grupos, que frente a Ella se despojan y conviven de una forma en la cual, seguramente, no harían en sus habitats cotidianos.
Cristina García Rodero no recurre a los efectismos del gran formato ni a los soportes modernos.
No los necesita. Las fotografías en su mayoría blanco y negro, sobre papel, enmarcadas con perfil y cristal, y pocas de recurso digital, a color, y para las escenas nocturnas en las que la fotógrafa no puede utilizar flash. No podemos dejar de hacer hincapié en un montaje más que evocador, que nos plantea un circuito a escala humana, con una sugerente distribución. El acceso a la muestra nos presenta un suelo de agua metálica donde ver reflejadas las imágenes. Luego nos anima a transitar por los diferentes personajes hasta llegar al gran altar, frente al cual, en un espacio cerrado y oscuro nos descubre la fase nocturna del rito.
Es en esta sublime exposición de Cristina Garcia Rodero, comisariada por el venezolano Tomás Rodríguez, con una arquitectura que tiene en cuenta a los cuatros elementos, y un sonido que nos transporta a la selva, donde nos encontramos con la cartografía de una sociedad mestiza y cambiante, que desde las diferentes cortes que en el rito se dan cita cada año, nos invita a tomar conciencia de la fuerza que tiene la fe en el impulso de la vida.
arriba: Conoración en el río Yaracuy, 2007
abajo: Inovación a Don Juan de las aguas, 2006


